Las Cinco Solas

Las Cinco Solas constituyen principios fundamentales recuperados durante la Reforma Protestante del siglo XVI y expresan convicciones esenciales acerca de la autoridad de las Escrituras, la salvación y la gloria de Dios. Estas afirmaciones resumen la suficiencia y centralidad de la gracia divina en la obra de redención.

  1. Sola Scriptura

    Solo la Escritura

    La Biblia es la única regla inerrante, suficiente e infalible de fe y conducta. Ninguna tradición, concilio o autoridad eclesiástica posee una autoridad igual o superior a la Palabra inspirada por Dios.

    2 Timoteo 3:16–17

  2. Sola Fide

    Solo por la fe

    La justificación del pecador delante de un Dios santo se recibe únicamente por medio de la fe, sin añadir obras humanas ni méritos propios. Las buenas obras no son la causa de nuestra justificación, sino el fruto necesario de una fe verdadera.

    Romanos 3:28 · Efesios 2:8–9

  3. Sola Gratia

    Solo por gracia

    La salvación es un acto soberano de la libre e inmerecida misericordia de Dios. Puesto que el ser humano está espiritualmente muerto en sus delitos y pecados, es la gracia divina la que regenera, capacita y preserva al creyente.

    Efesios 2:4–5

  4. Solus Christus

    Solo Cristo

    Jesucristo es el único Mediador entre Dios y los hombres. Su vida perfecta, su sacrificio expiatorio en la cruz y su resurrección corporal constituyen el único fundamento válido para la reconciliación del pecador con Dios.

    1 Timoteo 2:5 · Hechos 4:12

  5. Soli Deo Gloria

    Solo a Dios la gloria

    El propósito supremo de la creación y de la redención es la gloria de Dios. Puesto que la salvación es obra suya de principio a fin, toda alabanza, honor y exaltación pertenecen exclusivamente a Él.

    Romanos 11:36

Doctrinas de la Gracia

Las Doctrinas de la Gracia resumen la enseñanza reformada acerca de la obra soberana de Dios en la salvación. Fueron articuladas históricamente en los Cánones de Dort de 1618–1619 y suelen sintetizarse mediante el acróstico inglés TULIP. Estas doctrinas afirman la soberanía de Dios en el rescate del pecador y encuentran una expresión histórica dentro de la tradición bautista reformada.

  1. Depravación Total

    Incapacidad Total

    A causa de la caída de Adán, la naturaleza humana ha sido corrompida integralmente en mente, voluntad y afectos. Esto no significa que toda persona sea tan malvada como podría llegar a ser, ni que sea incapaz de realizar actos de bien civil o social. Significa que, en su condición caída, el ser humano está espiritualmente muerto y es incapaz de iniciar, desear o producir por sí mismo aquello que conduce a su propia salvación sin la obra regeneradora previa del Espíritu Santo.

    Génesis 6:5 · Efesios 2:1–3 · Romanos 3:10–12

  2. Elección Incondicional

    Antes de la fundación del mundo, Dios determinó soberanamente elegir a un pueblo para salvación según el puro afecto de su voluntad y su gracia soberana. Esta elección no depende de una fe prevista, buenas obras ni decisiones futuras de la persona, sino exclusivamente de la benevolencia y misericordia divinas.

    Efesios 1:4–5 · Romanos 9:11–13

  3. Redención Particular

    Expiación Limitada

    La obra redentora de Jesucristo en la cruz posee un valor infinito, pero un propósito y diseño específicos: pagar eficazmente por los pecados de los elegidos. Cristo no solamente hizo posible la salvación de manera abstracta, sino que garantizó y compró realmente la salvación definitiva de su pueblo.

    Juan 10:11,15 · Mateo 1:21 · Efesios 5:25

  4. Gracia Irresistible

    Llamamiento Eficaz

    Por medio de la predicación del Evangelio, el Espíritu Santo aplica eficazmente la obra de redención al atraer interna y eficazmente a los elegidos hacia Cristo. Aunque el pecador en su condición natural resiste a Dios, este llamamiento eficaz renueva la voluntad, concede un corazón nuevo y hace que el pecador venga a Cristo de manera libre, gozosa y voluntaria.

    Juan 6:37,44 · Ezequiel 36:26–27

  5. Perseverancia de los Santos

    Todos aquellos que han sido verdaderamente regenerados y adoptados por Dios son preservados por su poder soberano. Ningún creyente genuino puede perder definitivamente la salvación, pues la preservación divina garantiza su perseverancia en la fe y la santidad hasta el fin.

    Juan 10:27–29 · Filipenses 1:6 · 1 Pedro 1:5

Confesión Bautista de Fe de Londres de 1689

La Confesión Bautista de Fe de Londres de 1689 es uno de los documentos doctrinales históricos más representativos de la tradición bautista reformada. Redactada por los bautistas particulares del siglo XVII, presenta de manera ordenada y sistemática las convicciones bíblicas acerca de Dios, las Escrituras, la salvación, la obra de Cristo, la teología del pacto, la iglesia y la vida cristiana. Como iglesia confesional, reconocemos la utilidad de esta Confesión como una expresión histórica y sistemática de nuestra fe, siempre subordinada a la autoridad suprema de las Sagradas Escrituras.